Hoy me decido a escribir, escribir sobre mi y mi afición, lo que hago, siento y disfruto tanto desde no hace mucho tiempo…(por desgracia).

Hace aproximadamente 4 años decidí dejar de fumar, harto de levantarme cada mañana y que me costara respirar, tosiendo como un anciano enfermo y oliendo a cenicero, en una casa de techos teñidos de amarillo y bastantes euros de menos… Esta ha sido de las mejores decisiones que he tomado en mi vida. Me lo tomé como algo obligatorio dado que me vi influenciado por tres factores, los cuales me hicieron sentir que este era un deber inexcusable, el primero y mas importante fue mi hijo, que me pedía cada día que dejara de fumar, el segundo mi mujer, Soraya, que me reñía por fumar demasiado, aunque ella también lo hacia, y el tercero eran mis padres. Mi padre también es ex-fumador, y como él dice, de los que fumaban de verdad, tabaco negro y en cantidad. Siempre comenta lo orgulloso que está de haber dejado de fumar llevando el paquete de tabaco en el bolsillo sin tocar ni un cigarro, así que el día de su cumpleaños decidí regalarle mi noticia, lo había conseguido y había lo dejado (aunque en ese momento aun lo estaba intentando).

Debido a esto, la mejora en cuestión de salud fue casi instantánea, despertaba respirando mejor, me cansaba menos haciendo deporte y empezaba a notar mejoría en los sentidos del olfato y del gusto, esto último tenía algo negativo, empecé a comer mas porque disfrutaba mas con la comida. La solución estaba clara, al encontrarme físicamente mejor y como necesitaba hacer deporte para no ponerme como una bola comencé a correr.

Empecé a correr disfrutando, disfrutando y mucho, no entiendo a la gente que dice que duele empezar a correr, creo que es mentira, disfrutaba corriendo porque podía, podía correr durante varios kilómetros sin cansarme demasiado, y mejoraba…

Se lo empecé a comentar a Soraya, que seguía fumando, y escuchaba fascinada mis historias de kilómetros en los que me encontraba bien y me sobraba el aire, y finalmente, animada por estas historias también dejó de fumar, y por ende, al igual que yo y por los mismos motivos, también empezó a correr.

Este es, básicamente el comienzo de lo que a día de hoy se ha convertido en una parte fundamental de la vida de nuestra familia, la cual intentamos inculcar en nuestro hijo para que no cometa nuestros errores y lleve una vida sana, no impuesta, sino que sea asumida como normal, porque realmente lo es, es la forma de crecer de forma sana y divertida, simplemente cuando mi hijo nos ve irnos a correr un rato o vamos los tres a hacer deporte en familia y no nos ve fumando ni bebiendo, ya estamos haciendo algo grande para que el día de mañana no haya cometido nuestros errores.

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